NUEVOS PARADIGMAS DE LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN POST PANDEMIA COVID19 Y SU INCIDENCIA EN LAS BIBLIOTECAS
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2022-11-18
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Resumen
La sociedad del conocimiento y la sociedad de la información, aunque sus términos son acuñados en el siglo XX, se puede señalar que existen desde que algunos pueblos y civilizaciones comenzaron a almacenar los conocimientos y la información que como sociedad iban adquiriendo.
Conservar la información de los conocimientos adquiridos, ha sido y sigue siendo un gran desafío para la humanidad: desde las tablillas de arcilla, papiros y pergaminos hasta los formatos digitales y electrónicos tienen una disyuntiva latente para su conservación y su difusión. Las bibliotecas son las que han respondido a dicho desafío y a lo largo de milenios han destacado por su “rol profesional”.
Entre las más maravillosas y sorprendentes bibliotecas de la antigüedad se encuentran la Biblioteca de Alejandría y la Biblioteca de Constantinopla. Sin embargo, existe una más antigua, descubierta en 1847 por el arqueólogo Austen Henry Layard: la Biblioteca de Asurbanipal (Nínive, capital del imperio Asirio), fundada por el rey asirio Asurbanipal que gobernó entre los años 668 al 627 a.C. Luego, como se ha señalado se encuentran la Biblioteca de Alejandría (Egipto), fundada en el siglo III a.C. y la Biblioteca de la ciudad de Constantinopla (actual Estambul, Turquía) fundada por Constancio II, quien gobernó el imperio Bizantino entre los años 337 a 361 d.C. Para conocer e imaginar visualmente algo de las bibliotecas antiguas, se puede ver la película Ágora (2009) que relata la historia de la filósofa Hepatia, cuyo fin trágico de manos de cristianos fanáticos en el año 415 d.C., evoca restos de lo que habría sido la enseñanza y la fastuosidad de la Biblioteca de Alejandría.
En la ciudad-estado griega y en las grandes ciudades romanas encontramos el Ágora y el Foro, respectivamente, que son grandes espacios que congregan a los ciudadanos para sus distintas actividades sociales que implican el comercio, la vida religiosa, bélica y política, cultural, etc.; es lo que hoy –guardando las proporciones- conocemos como plazas públicas. El Ágora y el Foro son expresiones de una vida social y cultural que también podríamos encontrar en otras civilizaciones del mundo antiguo donde no todo dependía de quien ostentara el poder supremo y, aunque no están relacionadas directamente con las bibliotecas, son manifestaciones del debate y de opinión pública muy necesarias para la construcción de una sociedad del conocimiento y una sociedad de la información.